miércoles, 6 de abril de 2022

04. EL LIBRO DE DIOS.

30 Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. 31 Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32 que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. 33 Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro. (Éxodo 32).

CUANDO EL PUEBLO REACCIONÓ Y COMPRENDIÓ LA ENORMIDAD DE SU CULPA, el terror se apoderó de todo el campamento. Se temió que todos los transgresores fuesen exterminados. Compadecido por la angustia del pueblo, Moisés prometió suplicar a Dios una vez más por ellos.

MOISÉS DIJO AL PUEBLO: "Vosotros habéis cometido un gran pecado; mas yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado." 

FUE, y en su confesión ante Dios dijo: "Ruégote, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado

Y SI NO, RÁEME ahora de tu libro que has escrito."

LA CONTESTACIÓN FUE: "Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro. Ve pues ahora, lleva a este pueblo donde te he dicho: he aquí mi ángel irá delante de ti; que en el día de mi visitación yo visitaré en ellos su pecado."

EN LA SÚPLICA DE MOISÉS, se dirige nuestra atención a los registros celestiales en los cuales están inscritos los nombres de todos los seres humanos; y sus acciones, sean buenas o malas, se anotan minuciosamente.

EL LIBRO DE LA VIDA contiene los nombres de todos los que entraron alguna vez en el servicio de Dios. Si alguno de éstos se aparta de él y mediante una obstinada insistencia en el pecado se endurece finalmente contra las influencias del Espíritu Santo, su nombre será raído del libro de la vida el día del juicio y será condenado a la 337 destrucción. 

MOISÉS COMPRENDÍA cuán terrible sería la suerte del pecador; sin embargo, si el pueblo de Israel iba a ser rechazado por el Señor, él deseaba que su nombre también fuese raído con el de ellos; no podía soportar que los juicios de Dios cayeran sobre aquellos a quienes tan bondadosamente había librado.

LA INTERCESIÓN DE MOISÉS en favor de Israel ilustra la mediación de Cristo en favor de los pecadores. Pero el Señor no permitió que Moisés sobrellevara, como lo hizo Cristo, la culpa del transgresor. "Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro," dijo. PP


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