Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. (2 Tim. 4:3-5).
"La sana doctrina" es la verdad bíblica, la verdad que promueva piedad y devoción,
que confirme al pueblo de Dios en la fe. La sana doctrina significa
mucho para el que la recibe; y significa mucho también para el que la
enseña, el ministro de justicia; porque dondequiera que se predique el
Evangelio, cada Obrero, sea cual fuere su ramo de servicio, es o fiel
o infiel a su responsabilidad como mensajero del Señor...
Pablo escribió también: "Es palabra fiel: …que si somos muertos con él, también
viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él
también nos negará; si fuéremos infieles, él permanece fiel: Él no se puede
negar a sí mismo. Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a
que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para
perdición de los oyentes." (2 Tim. 2:11-14).
En el tiempo de Pablo, algunos de los que
escuchaban la verdad suscitaban cuestiones que no tenían ninguna importancia
vital, presentando ideas y opiniones humanas, y tratando de
distraer la mente del que enseñaba las grandes verdades del Evangelio, para arrastrarlo
a la discusión de teorías no esenciales y al arreglo de disputas sin
importancia.
Pablo sabía que el que trabaja
para Dios debe ser bastante sabio para ver el designio del enemigo, y
negarse a ser descarriado o distraído. La conversión de las almas debe
ser la preocupación de su vida; debe predicar la Palabra de Dios, pero
evitar la controversia...
Los ministros de Cristo corren hoy el mismo peligro. Satanás está constantemente trabajando para desviar la mente
por conductos erróneos, a fin de que la verdad pierda su fuerza sobre el
corazón...
Hombres capaces han
dedicado una vida de estudio y oración a la obra de escudriñar las Escrituras,
y sin embargo, hay muchas porciones de la Biblia que no han sido exploradas
completamente. Algunos pasajes de la Escritura no serán nunca perfectamente comprendidos
hasta que, en la vida futura, Cristo los explique.
Hay misterios que han de permanecer ocultos, declaraciones que las mentes humanas no pueden hacer armonizar.
Y el enemigo tratará de despertar discusiones acerca de estos puntos, que
sería mejor dejar sin discutir.
Un
obrero consagrado y espiritual evitará de
presentar diferencias teóricas de menor importancia, y dedicará
sus energías a la proclamación de las grandes verdades decisivas que han
de ser dadas al mundo.
Mostrará a la gente la obra de la redención, los mandamientos de Dios, la inminente venida de Cristo; y se verá que hay en estos temas bastante alimento para el pensamiento. (Obreros evangélicos, págs. 326-328).
EJ 111
AUDIO.
https://youtu.be/ab7qRTlxQQ0
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