Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no
tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. (2 Tim. 2:15).
La Biblia es su propia expositora. Se ha de comparar un pasaje con otro.
El alumno debe considerar la Palabra como un todo y ver la relación de sus partes.
Debe adquirir conocimiento de su gran tema central: el propósito original de Dios
para el mundo, el origen
de la gran controversia y de la obra de la redención.
Debe comprender la naturaleza de los principios que contienden por la supremacía, y debe
aprender a seguir sus manifestaciones a través de los anales de
la historia y la profecía, hasta la gran consumación.
Debe ver cómo esa
controversia entra en toda fase de la experiencia humana; cómo en todo acto
de la vida él mismo revela uno u otro de los motivos antagónicos; y
cómo, sea que lo quiera o no, está ahora mismo decidiendo de qué lado de
la controversia será hallado.
Cada parte de la Biblia ha sido dada por inspiración de Dios, y
es provechosa. El Antiguo Testamento, no menos que el Nuevo, debe
recibir atención. Mientras estudiemos el Antiguo Testamento, hallaremos fuentes
vivas que borbotean donde el lector negligente discierne solamente un desierto.
El Antiguo Testamento derrama luz sobre el Nuevo, y el Nuevo sobre
el Antiguo. Cada
uno es una revelación de la gloria de Dios en Jesús.
CRISTO manifestado a los patriarcas, simbolizado en los servicios de los sacrificios, esbozado
en la ley, y revelado por los profetas, constituye las riquezas del
Antiguo Testamento.
Cristo en su vida, en su
muerte y su resurrección; Cristo manifestado por el Espíritu Santo, es
el tesoro del Nuevo. Tanto el Nuevo como el Antiguo Testamento,
presentan verdades, que revelan continuamente, nuevas profundidades
de significado, al que las busca fervorosamente. (Consejos para los
maestros, págs. 445-446).
Cristo
reprochó a sus discípulos por la lentitud de su
comprensión... Después de su resurrección, mientras
caminaba con dos de sus discípulos hacia Emaús, les abrió el
entendimiento para que pudieran comprender las Escrituras, y les
explicó el Antiguo Testamento de tal manera que percibieron en sus
enseñanzas un significado que ni siquiera los mismos escritores
habían visto...
Las palabras de Cristo son el pan de vida. Al comer sus palabras, la comprensión de los
discípulos fue
avivada. Comprendieron mejor el valor de las enseñanzas del Salvador.
El
discernimiento de estas verdades los hizo pasar de la oscuridad del alba a la
brillantez del mediodía. Lo mismo sucederá con nosotros al estudiar la Palabra
de Dios. (Signs of the Times, 4 de abril, 1906).
La tarea de explicar la Biblia por sí misma, es la obra que deberían realizar todos... los que
estén completamente conscientes
de los tiempos en que vivimos. (Carta 376, 1906). EJ 110
AUDIO. https://youtu.be/MEbVTGSjSls
No hay comentarios.:
Publicar un comentario