Si
en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad
que está en Jesús. (Efe. 4:21).
Cuando los profetas se levantaron en defensa de la verdad, era
la Palabra de Dios que les había sido dada. Comprendieron que la obra de la
salvación debía ser llevada a cabo por el Mesías que habría de venir.
Pero después de la venida Cristo. después que murió como
sacrificio por el hombre, después que los sacrificios típicos encontraron su
cumplimiento en el antitipo, la antigua verdad de servicio típico fue revelada
con mayor claridad.
En Cristo, el representante del Padre, una maravillosa verdad fue revelada al mundo. La luz procedente de la cruz del Calvario, reflejada sobre la era judaica, le daba carácter y significado a toda
economía judía; y a
este lado de la cruz, de manera especial, tenemos la verdad como está en Jesús.
La verdad comunicada mediante nuestro Redentor realmente se transforma en la
verdad presente.
¡Cuán excelsa verdad se nos presenta al contemplar a Jesús en relación con la cruz del Calvario, al ver a este Admirable, este Consejero, esta víctima, misterios inclinándose bajo la sorprendente carga de nuestra raza!
Para que el
transgresor pudiera tener otra oportunidad, para que los seres humanos pudieran
ser atraídos al favor de Dios el Padre, el eterno Hijo de Dios intervino
personalmente para soportar el castigo de la transgresión.
Nuestro rescate fue
pagado por Uno que se vistió de humanidad, aunque era uno con la Deidad. La
misma tierra tembló y se tambaleó frente al espectáculo del amado Hijo de Dios
que sufría la ira del Padre por la transgresión del hombre. Los cielos se
vistieron de cilicio para ocultar el cuadro del Divino Sufriente.
Lo
que hizo necesario este sufrimiento fue la transgresión de la ley de Dios. Sin
embargo, los seres humanos abrigan el pensamiento de Satanás y dan expresión a sus
sugestiones, mediante las personas que pisotean la ley de Dios, y sostienen que
todo este sufrimiento tuvo como propósito el anulamiento de la ley.
Engañados, cegados por el gran transgresor, le anuncian a la gente que no hay ley, y que si persisten en guardar los mandamientos de Dios en esta dispensación, han caído de la gracia.
¡Qué tremendo es este engaño que Satanás ha fijado sobre las mentes humanas!
Cuando se adopta y se enseña la teoría de que la ley de Jehová ya no es obligatoria para la
familia humana, el hombre se vuelve ciego respecto a su terrible ruina.
No la puede discernir.
Si así fuera, Dios no tendría una norma moral para medir el carácter ni para
gobernar el universo celestial, los mundos no caídos ni este mundo
caído.
Si
Dios pudiera haber abolido la ley con el fin de solucionar el problema del
hombre en su condición caída, y a pesar de eso haber mantenido su honor como
gobernante del universo, Cristo no habría necesitado morir.
Pero la muerte de Cristo constituye el argumento convincente y eterno acerca de que
la ley de Dios es tan inalterable como su trono. (Review and Herald, 8 de febrero, 1898).
EJ 148
AUDIO. https://youtu.be/-7Nh4KDzVLQ
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