Y
Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol. Gén. 2:9.
En
medio del huerto, cerca del árbol de la vida, se alzaba el árbol del
conocimiento del bien y del mal, destinado especialmente por Dios para ser una
prenda de la obediencia, la fe y el amor de Adán y Eva hacia él. Refiriéndose a
este árbol, el Señor ordenó a nuestros primeros padres que no comieran de él y
ni lo tocaran, porque si lo hacían morirían...
Cuando Adán y Eva fueron instalados en el hermoso huerto, tenían todo cuanto podían desear para su felicidad. Pero Dios, para cumplir sus omniscientes designios, quiso probar su lealtad antes que pudieran ser considerados eternamente fuera de peligro.
Habían
de disfrutar de su favor, y él conversaría con ellos, y ellos con él. Sin
embargo, no puso el mal fuera de su alcance. Permitió que Satanás los tentara. Si
soportaban la prueba gozarían del perpetuo favor de Dios y de los ángeles
del cielo...
Se decidió en el
consejo del cielo enviar ángeles para advertir a Adán que estaba en peligro por
la presencia del enemigo. Dos ángeles se apresuraron a visitar a nuestros
primeros padres...
Dijeron
a Adán y a Eva que Dios no los obligaría a
obedecer; que no los había privado del poder de obrar en contra de su voluntad;
que ellos eran seres dotados de naturaleza moral, libres de obedecer o de
desobedecer...
Les dijeron que Satanás se había
propuesto hacerles daño. y que era necesario que los protegieran, porque
podrían llegar a relacionarse con el adversario caído: pero que éste no
podría causarles perjuicio mientras se mantuvieran obedientes a los
mandamientos de Dios, porque si fuera necesario, todos los ángeles del cielo
acudirían en su ayuda antes que permitir que él los perjudicara de alguna
manera...
Los
ángeles les encargaron que siguieran estrictamente las instrucciones que
Dios les había dado en relación con el árbol del conocimiento, pues si
obedecían perfectamente estarían a salvo, y el adversario caído no tendría
poder para engañarles. Dios no permitiría que Satanás siguiera a la
santa pareja para tentarlos constantemente. Sólo podría tener acceso a
ellos en el árbol del conocimiento del bien y del mal.
Adán
y Eva aseguraron a los ángeles que nunca
desobedecerían los expresos mandamientos de Dios, pues su mayor placer
consistía en hacer su voluntad. Los ángeles se unieron a ellos en santos
acordes de música armoniosa, y mientras sus himnos se elevaban a las alturas
del bendito Edén, Satanás escuchaba la melodía de gozosa adoración al
Padre y al Hijo. Y al escuchar aumentaba su envidia, su odio y su
maldad. Comunicó entonces a sus seguidores su ardiente deseo de
incitarlos (a Adán y Eva) a desobedecer, para que de esa manera
acarrearan sobre sí la ira de Dios, y trocaran sus cantos de alabanza por el
odio y por maldiciones a su Hacedor. (La historia de la redención, págs. 24,
29-32). EJ15
AUDIO. https://youtu.be/ITmi2T_c_qA
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