¿Dónde
estabas tú cuando yo fundaba la tierra?... ¿O quién puso su piedra angular,
cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos
de Dios? Job 38:4-7.
Muchos de los simpatizantes de Lucifer se mostraron dispuestos a escuchar el consejo de los ángeles leales y arrepentirse de su descontento para recobrar la confianza del Padre y su amado Hijo.
El poderoso rebelde declaró entonces que conocía la ley de Dios, y que si se sometía a la obediencia servil se lo despojaría de su honra y nunca más se les confiaría su excelsa misión.
Les dijo que
tanto él como ellos habían ido demasiado lejos como para volver atrás. y que
estaba dispuesto a afrontar las consecuencias, pues jamás se postraría para
adorar servilmente al Hijo de Dios; que el Señor no los perdonaría, y que
tendrían que reafirmar su libertad y conquistar por la fuerza el puesto y la
autoridad que no se les habría concedido voluntariamente.
Los
ángeles leales se apresuraron a llegar hasta el
Hijo de Dios y le comunicaron lo que ocurría entre los ángeles. Encontraron
al Padre en consulta con su amado Hijo para determinar los medios por los
cuales, por el bien de los ángeles leales, pondrían fin para siempre a la
autoridad que había asumido Satanás.
El gran Dios podría haber
expulsado inmediatamente del cielo a este archiengañador, pero ese no era su
propósito. Daría a los rebeldes una justa oportunidad para que midieran su
fuerza con su propio Hijo y sus ángeles leales. En esa batalla cada ángel
elegiría su propio bando y lo pondría de manifiesto ante todos, No hubiera sido
conveniente permitir que permaneciera en el cielo ninguno de los que se habían
unido con Satanás en su rebelión contra la inmutable ley de Dios, y eso es
irremediable...
Entonces
hubo guerra en el cielo. El Hijo de Dios, el Príncipe celestial y sus ángeles
leales entraron en conflicto con el archirrebelde y los que se le unieron. El
Hijo de Dios y los ángeles fieles prevalecieron, y Satanás y sus seguidores
fueron expulsados del cielo, Toda la hueste celestial reconoció y adoró al Dios
de justicia. Ni un vestigio de rebeldía quedó en el cielo. Todo volvió a ser
pacífico y armonioso como antes...
El Padre consultó con el Hijo con respecto a la ejecución
inmediata de su propósito de crear al hombre para que habitara la tierra. (La
historia de la redención, págs. 16-19).
La rebelión de Satanás había de ser una lección para el universo
a través de todos los siglos venideros, un testimonio perpetuo acerca de la
naturaleza del pecado y sus terribles consecuencias.
Los
resultados del gobierno de Satanás y sus efectos sobre los ángeles y los
hombres iban a demostrar qué resultado se obtiene inevitablemente al
desechar la autoridad divina. Iban a atestiguar que la existencia del
gobierno de Dios entraña el bienestar de todos los seres que él creó. (Patriarcas
y Profetas, pág. 23). EJ14
AUDIO. https://youtu.be/T-8LEQ0Cl34
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