Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre
ha enviado al
Hijo, el Salvador del mundo. 1 Juan 4:14.
Los
ángeles de Dios fueron comisionados para que
visitaran a la pareja caída y le informaran que aunque no podían
conservar su santa condición ni su hogar edénico por causa de la
transgresión de la ley de Dios, su caso no era totalmente desesperado.
Se les informó que el Hijo de Dios, que había conversado con ellos en el Edén, se había sentido impulsado por la piedad, en vista de su condición desesperada, y que se había ofrecido
voluntariamente para soportar el castigo que les correspondía, y morir para que los seres humanos pudieran vivir por fe en la expiación que Cristo proponía hacer por ellos.
Por medio de Jesús se había abierto una puerta de esperanza para
que el hombre, a pesar de su gran pecado, no quedara bajo el dominio completo
de Satanás.
La fe en los méritos del Hijo de Dios elevaría de tal manera a éste que podría resistir las artimañas de Satanás.
Se
le concedería un tiempo de prueba durante el cual, por medio de una vida de
arrepentimiento y fe en la expiación del Hijo de Dios, podría ser redimido
de su transgresión a la ley del Padre y elevado así hasta un nivel donde
sus esfuerzos por guardar la ley de Dios podrían ser aceptados.
Los ángeles les comunicaron
el pesar que se experimentó en el cielo cuando se anunció que ellos habían
transgredido la ley de Dios, lo que había inducido a Cristo a llevar a cabo
el gran sacrificio de su propia vida preciosa.
Cuando
Adán y Eva se dieron cuenta de cuán exaltada y santa es la
ley de Dios, cuya transgresión requería un sacrificio tan costoso para
salvarlos de la ruina junto con su posteridad, rogaron que se les
permitiera morir o que sus descendientes experimentaran el castigo de su
transgresión, antes que el amado Hijo de Dios hiciera un sacrificio tan grande.
La angustia de Adán iba en aumento. Se dio cuenta de que sus pecados eran de tal magnitud que implicaban terribles consecuencias.
¿Cómo podía ser posible que el tan
honrado Comandante celestial, que había caminado y conversado con él cuando
gozaba de santa inocencia, a quien los ángeles honraban y adoraban, fuera
depuesto de su exaltada posición para morir por causa de su pecado?
Se
informó a Adán que la vida de un ángel no podía
pagar la deuda... Pero el Hijo de Dios, que junto con el Padre había
creado al hombre, podía ofrecer por éste una expiación que el
Señor podía aceptar, mediante el don de su vida en sacrificio, para
recibir sobre sí la ira de su Padre.
Los
ángeles informaron a Adán que así como su transgresión
había acarreado muerte y ruina, la vida y la inmortalidad aparecerían
como resultado del sacrificio de Cristo. (La historia de la redención, págs.
48-49). EJ18.
AUDIO.
https://youtu.be/c3nSOie9yWY
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