En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros
por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. (Exo. 31:13).
EL SÁBADO fue dado a la humanidad entera para conmemorar la obra de la creación. Después de colocar los fundamentos de la tierra, después de vestir al mundo entero con su manto de hermosura,
y de crear todas las
maravillas de la tierra y el mar, el gran Jehová instituyó el
día sábado y lo santificó. Cuando cantaban juntas las estrellas
del alba, y todos los hijos de Dios daban voces de júbilo, el sábado
fue apartado como un monumento divino.
Dios Santificó Y Bendijo El Día, durante el cual reposó de toda su obra admirable.
Y Este Sábado santificado por Dios, debía guardarse como un pacto perpetuo.
Era un monumento conmemorativo que debía perdurar durante
todas las edades, hasta el fin de la historia
terrenal.
DIOS RESCATÓ A LOS HEBREOS De Su Esclavitud Egipcia, y les ordenó
observar su sábado, y guardar la ley que había
sido dada en el Edén.
Realizó un milagro cada semana, con el fin de establecer en sus mentes
el hecho de que al comienzo del mundo había instituido su
sábado...
HAY QUIENES SOSTIENEN Que El Sábado Fue Dado Únicamente Para Los Judíos; pero Dios nunca
dijo esto. Le
confió su sábado a su pueblo Israel como un depósito sagrado;
pero el mismo hecho de
que eligiera el desierto de Sinaí, y no Palestina, para proclamar su
ley, revela que su propósito era dársela a toda la
humanidad.
LA LEY DE LOS DIEZ
MANDAMIENTOS Es Tan
Antigua Como La Creación. Por lo tanto, la institución del sábado no tiene
ninguna relación especial con los judíos, que no tenga con todos los demás
seres creados.
DIOS
ha hecho que la observancia del sábado sea obligatoria para
todos los seres humanos.
"EL SÁBADO -SE DICE CLARAMENTE- Fue Hecho Para El Hombre". Por Lo Tanto, que
cada persona que se encuentra en peligro de ser engañada en este
punto escuche la Palabra de Dios en vez de las aseveraciones
humanas.
En el Edén, Dios le dijo a Adán acerca del árbol del
conocimiento: "El día que de él comieres, ciertamente
morirás". "Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis;
sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y
seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal" (Gén. 2:17; 3:4-5).
Adán obedeció la voz de Satanás que le hablaba a través de su esposa;
le creyó a una voz diferente de la que había promulgado la ley en el Edén...
Así como el árbol del conocimiento constituyó
la prueba para la obediencia de Adán, la observancia del
cuarto mandamiento es la prueba que Dios ha establecido para
probar la lealtad de todo su pueblo.
La
experiencia de Adán seguirá siendo una amonestación para nosotros mientras el
tiempo perdure. Nos advierte que no recibamos ninguna instrucción de la
boca de seres humanos ni de ángeles, que nos aparte una jota o una tilde
de la sagrada ley de Jehová. (Review and Herald, 30 de agosto, 1898). EJ
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AUDIO.
https://youtu.be/4-3kEKLi-GI
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