Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. (Sal.19:1).
El Creador había dado suficiente
evidencia acerca de su poder ilimitado, de su capacidad para
establecer reinos y para destruirlos. El sostiene el mundo con la
palabra de su poder.
El hizo la noche y ordenó las estrellas
resplandecientes en el firmamento. Las llama a todas por su nombre. Los
cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento muestra la
obra de sus manos, indicando a los seres humanos que este pequeño
mundo no es sino un punto en la creación de Dios...
Los habitantes de los mundos no caídos observan con pena y reproche el orgullo humano y la autoimportancia de los hombres. Los ricos y los encumbrados del mundo no son los únicos que glorifican su yo. Muchas personas que profesan honrar a Dios hablan acerca de su propia sabiduría y poder. Actúan como si Dios estuviera sujeto a ellos, como si él no pudiera realizar su obra sin su ayuda.
Que los tales
observen los cielos estrellados, y con admiración y reverencia estudien las
obras maravillosas de Dios. Que piensen en la sabiduría de que él da
evidencia al mantener al vasto universo en un orden
perfecto, y en la poca razón que tiene el ser humano de jactarse por
sus propias realizaciones.
Todo lo que el hombre posee -la vida, los medios de subsistencia, la felicidad y
demás bendiciones
innumerables que recibe día tras día- proviene del Padre celestial.
El Hombre es un
deudor por todo lo que reclama orgullosamente como suyo, Dios
concede sus preciosos dones para que sean usados en su servicio. A él le
pertenece cada partícula de la gloria del éxito humano. Su sabiduría
multifacética se revela en las obras humanas, y a él le pertenece la
alabanza. (Youth's instructor, 4 de abril, 1905).
Y Antes de mucho las
puertas del cielo se abrirán para recibir a los hijos de Dios, y de los labios del
Rey de gloria resonará en sus oídos, como la música más dulce, la invitación: "
¡Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino destinado para vosotros desde la
fundación del mundo!" (Mat. 24:34).
Entonces los
redimidos recibirán con gozo la bienvenida al hogar que el Señor Jesús les está
preparando. Allí su compañía no será, la de los viles de la tierra, ni
la de los mentirosos, idólatras, impuros e incrédulos, sino la de
los que hayan vencido a Satanás y por la gracia divina hayan adquirido un
carácter perfecto.
Toda tendencia pecaminosa, toda
imperfección que los aflige aquí, habrá sido quitada por la sangre de
Cristo, y se les comunicará la excelencia y brillantez de su gloria, que
excede con mucho a la del sol. (El camino a Cristo, págs. 125-126). EJ 49
AUDIO. https://youtu.be/ng35NNEPQkg
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