Como alguien que conoce el tema que trata, Juan le atribuye todo el poder a Cristo y habla
de su grandeza y majestad. Proyecta los preciosos rayos de la verdad
divina como si fueran la luz del sol. Presenta a Cristo como el único
Mediador entre Dios y la humanidad.
La Doctrina de la Encarnación de Cristo Es Un Misterio: "El misterio que había estado oculto desde los siglos y
edades…" (Col. 1:26). Es el misterio grande y profundo de la piedad.
"Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros".
Cristo tomó sobre sí la naturaleza humana, una naturaleza inferior a la suya que era
celestial. Nada demuestra como esto la incomprensible condescendencia de Dios.
"De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito". Juan trata este admirable
tema con tal sencillez que todos pueden
comprender las ideas que presenta y ser iluminados.
Cristo no tomó la naturaleza humana como un disfraz; la adoptó de veras. En realidad poseyó una naturaleza humana. "Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo". Era el hijo de María; era descendiente de David, de acuerdo con la genealogía humana.
Se declaró que era un hombre, Jesucristo-Hombre.
Pablo escribe de él: "Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo" (Heb. 3:3). Pero aunque la Palabra de Dios se refiere a la humanidad de Cristo mientras estuvo en la tierra, también habla decididamente acerca de su preexistencia.
La
Palabra (Verbo) existía como un ser divino, como
el mismo eterno Hijo de Dios, en unión con su Padre y siendo uno con él. Desde
la eternidad se constituyó en el Mediador del pacto, la Persona en quien serían
benditas todas las naciones de la tierra, tanto judíos como gentiles, si tan
sólo lo aceptaban.
"El
Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios". Desde antes que fueran creados
los hombres o los ángeles, el Verbo (Palabra) era con Dios, y era Dios...
Desde el principio Dios y Cristo sabían acerca de la apostasía de Satanás y de la caída de Adán que se produciría como resultado del engañoso poder del apóstata. El plan de salvación se concibió con el fin de redimir a la raza caída, y darle una nueva oportunidad.
Cristo fue destinado como
un Mediador de la creación de Dios, establecido desde los tiempos
eternos para ser nuestro sustituto y nuestra garantía. Desde antes
que el mundo fuera creado se decidió que la divinidad de Cristo debía
ser velada con la humanidad.
Cristo
dijo: "Me has preparado un cuerpo". Pero no
vino en forma humana sino hasta que el tiempo se hubo cumplido. Entonces
vino a nuestro mundo, como un bebé en Belén. (Review and
Herald, 5 de abril, 1906). EJ 69
AUDIO. https://youtu.be/VaXCsjzVFVk
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