Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2 Cor. 5:21).
En el acto de someterse a la ordenanza del bautismo, Cristo le muestra al pecador uno
de los pasos importantes de la conversión verdadera. Cristo
no tenía ningún pecado que lavar, pero al aceptar la responsabilidad
de transformarse en el sustituto del hombre, los pecados de los
seres humanos culpables le fueron imputados...
Al
aceptar a Cristo como el sustituto de los
pecadores, Dios le concede una oportunidad al pecador -con la ayuda
del poder divino de Cristo- para soportar la prueba que Adán no pudo
aguantar.
Cristo acudió a Juan, arrepintiéndose en lugar del pecador, creyendo en favor del pecador, para que mediante el plan que había ideado, de tomar la humanidad sobre sí, y de sufrir y morir por el ser humano, el pecador fuera aceptado por Dios mediante el arrepentimiento, la fe y el bautismo.
Fue sepultado en la tumba líquida por Juan y se levantó del agua para representar
ante el hombre, mediante su vida
santa, el verdadero modelo que éste debía copiar.
Los Pasos De La Conversión Se
Indican Claramente: arrepentimiento, fe
en Cristo como el Redentor del mundo, fe en su muerte, sepultura y
resurrección, ilustradas mediante su bautismo y ascensión a lo
alto para interceder por el pecador. Al comienzo mismo de su
ministerio público, se presenta como la persona que continuará siendo
para el hombre durante toda su tarea de Mediador.
Se identifica con los pecadores como el sustituto de ellos, cargando sobre sí los pecados de ellos, contándose con los transgresores, y realizando la obra que se le exige hacer al pecador en lo que respecta al arrepentimiento. la fe y la obediencia voluntaria.
¡Qué ejemplo extraordinario se encuentra aquí en
la vida de Cristo para que los pecadores lo imiten! Si no deciden seguir
el ejemplo que se les ha dado, quedarán sin excusa.
Queridos niños y jóvenes, nuestro Padre celestial y el amado Salvador son sus mejores
amigos. Ustedes poseen todas las evidencias necesarias para saber que ellos los
aman. "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por
todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?"
(Rom. 8:32).
Dios no nos privará
de ninguna cosa que realmente sea para nuestro bien. Jesús quiere que seamos
felices en este mundo y que gocemos con él de las glorias del mundo venidero. Dios
ha dado a los niños y jóvenes la invitación de entregarse a él. "Dame,
hijo mío" tu corazón". Se da la siguiente promesa: "Me
hallan los que temprano me buscan" (Prov. 8:17). (Youth's Instructor,
febrero, 1874).
Todos
los que viven tienen pecados que lavar... El verdadero arrepentimiento por
el pecado, la fe en los méritos de Jesucristo, y el bautismo en
su muerte, para ser levantados del agua y vivir una vida nueva,
son los primeros pasos en el nuevo nacimiento que Cristo le dijo a
Nicodemo que debía experimentar para ser salvo.
Las palabras que Cristo le dirigió a
Nicodemo no fueron únicamente para él, sino para todo hombre, mujer y
niño que habría de vivir en el mundo... Al seguir el ejemplo de
Cristo estamos seguros. (Ibíd). EJ 74
AUDIO.
https://youtu.be/ujnn5mL-qLM
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