Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón
tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá. (Isa. 28:10).
Estamos sumamente agradecidos de poseer la segura palabra
profético, así que ninguno de nosotros
necesita ser engañado.
Sabemos que actualmente existen herejías y fábulas en
nuestro mundo, y deseamos conocer cuál es la verdad.
Para lograr ese conocimiento nos conviene investigar cuidadosamente por nosotros mismos.
Pero
no se lo puede lograr con una simple lectura de la Biblia, sino que se necesita
comparar un texto con otro.
Debemos escudriñar las
Escrituras por nosotros mismos, para que no nos descarriemos; y aunque muchos
pierdan el camino debido a la diversidad de doctrinas que hay en nuestro mundo,
hay una sola verdad.
Muchos se podrán
acercar a ustedes para decirles que tienen la verdad. pero ustedes tienen el
privilegio de escudriñar las Escrituras por su propia cuenta. "¡A la ley y
al testimonio! si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido".
Isa 8:20.
Necesitamos tener un conocimiento personal de las Escrituras, para que
podamos comprender la
verdadera razón de la esperanza que hay en nosotros.
El apóstol nos dice
que a cada persona que nos pregunte debemos dar una razón de la esperanza que
hay en nosotros, con humildad y temor. "La exposición de tus palabras
alumbra; hace entender a los simples" (Sal. 119:130).
No basta leer solamente, sino que la Palabra de Dios debe penetrar en nuestros corazones
y nuestro entendimiento, para que podamos ser establecidos en la verdad
bendita. Si descuidamos el estudio personal de las Escrituras, para
saber en qué consiste la verdad, entonces se nos considerará responsables
de nuestros propios extravíos.
Debemos investigar cuidadosamente las Escrituras para que lleguemos a conocer cada estipulación que el Señor
nos ha dado; y si poseemos una mente de capacidad limitada, al
estudiar diligentemente la Palabra de Dios nos podemos hacer poderosos en las
Escrituras y seremos capaces de explicárselas a otros...
Cuando estén establecidos en las Escrituras, sentirán la responsabilidad
e investigarán la Biblia por cuenta propia, para así poder
ayudar a otros.
Ahora, aunque las
iglesias pequeñas tengan pocos miembros, pueden ser una potencia para la
verdad. Cada persona debería sentir que sobre ella descansa la solemne
responsabilidad de edificar a su pequeña iglesia en la fe más santa.
El mismo hecho de que sean tan
sólo unos pocos, debería hacer que cada miembro individual se
esfuerce fervientemente por encontrar una conexión viviente con Dios; porque
la impartición de la verdad a los que le rodean depende de la influencia
que usted ejerza sobre ellos.
Cristo
dijo: "Vosotros sois la luz del mundo"; por lo
tanto deben realizar todo esfuerzo para que esa luz brille. La única
forma de saber si la luz que se tiene proviene del cielo, consiste en
compararla con las Escrituras... A Josué se le dijo: "Esfuérzate
Y sé valiente"; porque hay una gran obra delante de ti.
(Review and Herald, 3 de abril, 1888). EJ 109
AUDIO.
https://youtu.be/XtSVwFJ4HIk
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