que esté con vosotros para siempre. (Juan 14:16).
Hay almas hambrientas del pan de vida y sedientas del agua de la salvación; y ¡ay de
aquella persona que mediante su pluma o su voz las extravíe por senderos falsos!
El Espíritu de Dios está llamando a los
seres humanos, presentándoles la obligación moral que tienen de amar y servir
al Señor de todo corazón, fuerza, mente y energía, y de amar a sus prójimos
como a sí mismos.
El Espíritu Santo
influye sobre lo íntimo del yo hasta hacerlo consciente del poder divino de
Dios, y cada facultad espiritual es impulsada hacia una acción decidida. Jesús
dijo: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté
con vosotros para siempre" (Juan 14:16).
En el alma se debe llevar a cabo una obra profunda y minuciosa, que el mundo no puede ver. Los que no saben lo que significa tener una experiencia en las cosas de Dios, que... no tienen el testimonio del Espíritu de que han sido aceptados en Jesucristo, necesitan nacer de nuevo...
¿Qué puede saber el mundo acerca de una experiencia
cristiana? Realmente, nada. "Si no coméis la carne del Hijo del
Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros" (Juan 6:53).
El Gran Maestro explicó esta aseveración, diciendo: "El Espíritu es el que da vida; la carne
para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son
vida" (vers. 63).
La Palabra de Dios no se considera digna de confianza en esta época. La Palabra de Cristo, que corta directamente a través de los deseos e indulgencias humanos, y condena los hábitos y prácticas populares -esa Palabra que fue hecha carne y habitó entre nosotros-, se ignora y se desprecia.
Las enseñanzas y el ejemplo de Cristo no son aceptados como
el criterio de la vida de los que profesan seguir al Señor.
Muchos que invocan el nombre de Cristo caminan a la luz de las chispas de su propio fuego, en lugar de seguir tras las pisadas de su profeso Maestro. No representan el mismo carácter que Cristo representaba mediante su amor puro y sincero hacia Dios, y su amor para el hombre caído.
No aceptan a Dios al pie de la letra, ni
identifican sus intereses con Jesucristo. No forman el hábito de tener
comunión con Jesús, de tomarlo como su guía y consejero, y por lo tanto
no aprenden el oficio de vivir una vida cristiana bien definida.
Los que no se conforman con
escuchar las palabras de Cristo, sino que las ponen en práctica, ponen de
manifiesto el carácter de la operación del Espíritu Santo.
El resultado de la operación interna del Espíritu de Dios se revela en
la conducta exterior. La vida del cristiano está escondida con Cristo en
Dios, y el Señor reconoce a los que son suyos al declarar:
"Vosotros sois mis testigos".
Ellos
testifican de que el poder divino actúa sobre
sus corazones y modela su conducta. Sus obras revelan que el
Espíritu influye sobre el hombre interior; los que se asocian con
ellos se convencen de que han elegido a Jesucristo como su modelo. (Review
and Herald, 12 de mayo, 1896). EJ 119
AUDIO.
https://youtu.be/xF2XYjAmsxk
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