Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. (Sal. 119:105).
Dios nos ha dado su Palabra para que sea una lámpara para
nuestros pies y una luz en nuestro camino. Sus enseñanzas ejercen una
influencia vital sobre nuestra prosperidad en todos los órdenes de la vida.
Aun en nuestros asuntos temporales constituirá
una guía más sabia que cualquier otro consejero.
Su instrucción divina es el único camino al
éxito. No hay ninguna posición social ni fase alguna de la experiencia humana
para las cuales el estudio de la Biblia no signifique una preparación esencial.
La Biblia es la gran
norma para el
bien y el mal, y define claramente el pecado y la santidad. Sus
principios vitales, que corren por nuestras vidas como hebras doradas,
son nuestra única salvaguardia en las pruebas y la tentación.
La Biblia es un mapa que nos muestra los
indicadores de la verdad. Los que la conocen estarán capacitados para
transitar con certeza por los caminos del deber, dondequiera que se los
llame.
La Biblia contiene un sistema sencillo y completo de teología y filosofía. Es
el libro que nos hace sabios para salvación. Nos indica cómo
alcanzar las moradas de felicidad eterna. Nos habla del amor de Dios
revelado en el plan de la redención, e imparte el conocimiento esencial
para todos: el conocimiento de Cristo.
Él es el Enviado de Dios; es el Autor de nuestra salvación. Pero si no fuera por la
Palabra de Dios, no tendríamos ningún conocimiento acerca de que una
persona llamada el Señor Jesús, jamás visitara nuestro mundo, ni
tampoco ningún conocimiento de su divinidad, como lo indica su
existencia previa con el Padre.
La Biblia no fue
escrita
únicamente para el erudito; por el contrario, fue ideada para la gente
común. Las grandes verdades necesarias para nuestra salvación se
presentan tan claras como el mediodía, y nadie podrá confundir el
camino y perder su rumbo, excepto los que sigan su propio juicio en
lugar de la voluntad de Dios claramente revelada.
La Palabra de Dios señala cada mal rasgo de carácter, y moldea
todo el ser humano, interna y externamente, abatiendo su orgullo y exaltación
propia, enseñándole a traer el espíritu de Cristo a los más pequeños deberes de
la vida, como también a los mayores. Le
muestra cómo ser constante en su fidelidad a la justicia y la pureza, y al
mismo tiempo cómo ser bondadoso y compasivo.
La apreciación de la Biblia crece con su estudio. No importa hacia dónde se vuelva
el estudiante, encontrará una demostración de la sabiduría infinita y el amor de Dios.
Para el que está verdaderamente
convertido, la Palabra de Dios es el gozo y la consolación de la
vida. El Espíritu de Dios le habla y su corazón se vuelve como un
jardín bien regado. (Signs of the Times, 25 de junio, 1902).
El
corazón aprovisionado con las preciosas verdades de
la Palabra de Dios se ve fortalecido contra las tentaciones de Satanás,
y contra pensamientos impuros y acciones impías. (Youth's
Instructor, 28 de julio, 1892). EJ 125
AUDIO.
https://youtu.be/T556xD0iuj4
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