Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas
del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. (Exo. 31:18).
Durante la dispensación cristiana, el gran enemigo de la felicidad del hombre
hizo al sábado del
cuarto mandamiento objeto de ataques especiales.
SATANÁS DICE:
"Obraré en forma contraria a los propósitos de Dios. Daré a mis
secuaces poder para desechar el monumento de Dios, el séptimo día como día de
reposo. Así demostraré al mundo que el día santificado y bendecido por
Dios fue cambiado. Ese día no vivirá en la mente del pueblo. Borraré
su recuerdo. Pondré en su lugar un día que no lleva
las credenciales de Dios, un día que no puede ser una señal entre
Dios y su pueblo. Induciré a los que acepten este día a que lo
revistan de la santidad que Dios dio al séptimo día...
Por el establecimiento de un falso día de reposo, el enemigo pensó cambiar
los tiempos y las leyes.
Pero ¿logró realmente cambiar la ley de Dios?
La respuesta se encuentra en las palabras del capítulo 31 de
Éxodo. El que es el mismo ayer, hoy y por los siglos, declaró acerca del día de
reposo, o sábado: "...Es señal entre mí y vosotros... Señal es para
siempre…" (Exo. 31:13, 17).
La señal indicadora que fue cambiada apunta en un sentido equivocado.
Pero Dios no ha cambiado. Sigue siendo el poderoso Dios de Israel.
“He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo
en las balanzas le son
estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo” (Isa, 40:15)...
Y el Señor siente hoy tanto celo por su ley Como en los días de
Acab y Elías. Sin embargo, ¡cómo se desprecia esa ley! Miremos hoy al mundo en
abierta rebelión contra Dios. Esta es en verdad una generación rebelde, llena
de ingratitud, formalismo, falsedad, orgullo y apostasía.
Los hombres descuidan la Biblia y odian la verdad. Jesús ve su ley rechazada, su amor despreciado, sus embajadores tratados con indiferencia. El habló por sus misericordias, pero éstas no han sido reconocidas; él dirigió advertencias, pero éstas no han sido escuchadas.
Los atrios del templo del alma humana han sido trocados en lugares de tráfico
profano. El egoísmo, la envidia, el orgullo y la malicia son las cosas que se cultivan...
Los que creen esa palabra tal como se expresa son ridiculizados. Existe un desprecio cada vez
mayor por la ley y el orden, y se debe directamente a una violación de las órdenes de Jehová. (Profetas y reyes, págs. 136-138).
Jehová
grabó sus Diez Mandamientos en tablas de piedra,
a fin de que todos los habitantes de la tierra pudiesen comprender su
carácter eterno e inmutable. (Consejos para los maestros, pág. 235). EJ 136
AUDIO.
https://youtu.be/f8OYd099RHI
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