Las laderas de las colinas y los campos estaban esmaltados de flores. Señalándolos en
la frescura del rocío matinal, Jesús dijo: "Considerad
los lirios del campo, cómo crecen".
La habilidad humana puede copiar las formas graciosas y elegantes de las plantas y flores;
mas ¿Qué toque puede dar la vida siquiera a una florecilla o a una
brizna de hierba?
Cada flor que abre sus
pétalos a la vera del camino debe su existencia al mismo poder que colocó los
mundos y estrellas en el cielo. Por toda la creación se siente palpitar
la vida del gran corazón de Dios. Sus manos engalanan las flores del
campo con atavíos más primorosos que cuantos hayan adornado jamás a los reyes
terrenales...
El que formó las
flores y dio cantos a los pajarillos dice: "Considerad los
lirios". "Mirad las aves del cielo". En la belleza de las
cosas de la naturaleza podemos aprender acerca de la sabiduría divina
más de lo que saben los eruditos.
En
los pétalos del lirio. Dios escribió un mensaje para nosotros, en un idioma que
el corazón puede leer sólo cuando desaprende las lecciones de desconfianza,
egoísmo y congoja corrosiva.
¿Por qué nos dio él las aves canoras y las delicadas flores, si no por la superabundancia del amor paternal, para llenar de luz y alegría el sendero de nuestra vida?...
Llenó la tierra, el aire y el cielo con vislumbres de
belleza para expresarnos su amante solicitud por nosotros. La hermosura de
todas las cosas creadas no es nada más que un reflejo del esplendor de su
gloria.
Si para contribuir a nuestra dicha y alegría prodigó tan infinita belleza en las cosas naturales, ¿Podemos dudar de que nos dará toda bendición que necesitamos? "Considerad los lirios".
Cada flor que abre sus pétalos al sol obedece las mismas grandes leyes
que rigen las
estrellas; y ¡cuán sencilla, dulce y hermosa es su vida!
Por medio de las
flores, Dios quiere llamarnos la atención a la belleza del carácter
cristiano. El que dotó de tal belleza a las flores desea,
muchísimo más, que el alma se vista con la hermosura del carácter de
Cristo...
¿Quién imaginaría las
posibilidades de belleza que se esconden en el bulbo áspero y oscuro del lirio?
Pero
cuando la vida de Dios, oculta en su interior, se desarrolla
en respuesta a su llamamiento mediante la lluvia y el sol, maravilla
a los hombres por su visión de gracia y belleza.
Así también se desarrollará la vida de Dios en toda alma humana que se entregue al ministerio
de su gracia, la que tan gratuitamente como la lluvia y el sol llega con su bendición para todos.
Es la palabra de Dios la que crea las flores; y la misma palabra producirá en nosotros
las gracias de su Espíritu. (El Discurso Maestro de
Jesucristo, págs. 81-83). EJ 67
AUDIO. https://youtu.be/oqgJI8nEfSM
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