…Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino
de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mat. 4:4).
El tema de la enseñanza y la predicación de Cristo era la Palabra de Dios. El hacía frente
a
los inquiridores con un sencillo: "Escrito está". "¿Qué dice la
Escritura?" "¿Cómo lees?"
En toda oportunidad, cuando se despertaba algún interés, fuera por obra de
un amigo o un enemigo, él sembraba la simiente de la palabra. Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida, siendo él
mismo la Palabra viviente, señala las Escrituras, diciendo: "…Ellas son las
que dan testimonio de mí" (Juan 5:39).
Los siervos de Cristo han de hacer la misma obra. En nuestros tiempos, así como antaño,
las verdades vitales de la Palabra de Dios son puestas a un lado para dar lugar a las teorías y especulaciones humanas.
Muchos profesos
ministros del Evangelio no aceptan toda la Biblia como palabra inspirada.
Un hombre sabio
rechaza una porción; otro objeta otra parte. Valoran su
juicio como superior a la Palabra, los pasajes
de la Escritura que ellos enseñan se basan en su propia autoridad. La
divina autenticidad de la Biblia es destruida. Así se difunden
semillas de incredulidad, pues la gente se confunde y no sabe qué creer.
Hay muchas creencias que la mente no
tiene derecho a albergar. En los días de Cristo los rabinos interpretaban
en forma forzada y mística muchas porciones de la Escritura. A causa de
que la sencilla enseñanza de la Palabra de Dios condenaba sus
prácticas, trataban de destruir su fuerza.
Lo mismo se hace hoy
en día. Se hace aparecer a la Palabra de Dios como misteriosa y
oscura para excusar la violación de la ley divina. Cristo reprendió
estas prácticas en su tiempo. El enseñó que la Palabra de Dios había de ser
entendida por todos. Señaló las Escrituras como algo de
incuestionable autoridad, y nosotros debemos hacer lo mismo.
La Biblia ha de ser presentada como la Palabra del Dios infinito,
como el fin de toda
controversia y el fundamento de toda fe.
Se
ha despojado a la Biblia de su poder, y los resultados se ven en una
disminución del tono de la vida espiritual... Hay muchas personas
que están clamando por el Dios viviente, y anhelan la presencia
divina...
El tema favorito de Cristo era la ternura paternal y la abundante gracia de Dios; se espaciaba mucho en la santidad de su carácter y de su ley; se presentaba a sí mismo a la gente como el Camino, la Verdad y la Vida.
Sean éstos los temas de los ministros de Cristo. Presentad la verdad tal cual es en Jesús. Aclarad los requisitos de la ley y del Evangelio. Hablad a la gente de la vida de sacrificio y abnegación que llevó Cristo; de su humillación y muerte; de su resurrección y ascensión de su intercesión por ellos en las cortes de Dios; de su promesa: "…Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo…" Juan 14:3.
(Palabras de vida del gran
Maestro, pág. 21-22). EJ 103
AUDIO. https://youtu.be/_Zjjg5XMxIk
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