domingo, 14 de junio de 2026

14. EL ESPÍRITU SANTO, DADO PARA ENSEÑARNOS. VI. EXALTAD A JESÚS “COMO EL MAESTRO SUPREMO”

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16:13).

Antes de ofrecerse como víctima para el sacrificio, Cristo buscó el don más esencial y completo que pudiese otorgar a sus seguidores, un don que pusiese a su alcance los ilimitados recursos de la gracia.

"Yo rogaré al Padre -dijo-, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: pero vosotros le conocéis; porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros" (Juan 14:16-18).

Antes de esto, el Espíritu había estado en el mundo; desde el mismo principio de la obra de redención había estado moviendo los corazones humanos. Pero mientras Cristo estaba en la tierra, los discípulos no habían deseado otro ayudador. Y antes de verse privados de su presencia no sentirían su necesidad del Espíritu, pero entonces vendría.

El Espíritu Santo es el representante de Cristo, pero despojado de la personalidad humana e independiente de ella. Estorbado por la humanidad, Cristo no podía estar en todo lugar personalmente. 

Por lo tanto, convenía a sus discípulos que fuese al Padre 

y enviase al Espíritu como su sucesor en la tierra.

Nadie podría entonces tener ventaja por su situación o su contacto personal con Cristo. Por el Espíritu, el Salvador sería accesible a todos. En este sentido, estaría más cerca de ellos que si no hubiese ascendido a lo alto...

En toda ocasión y lugar, en todas las tristezas y aflicciones, cuando la perspectiva parece sombría y el futuro nos deja perplejos y nos sentimos impotentes y solos, se envía el Consolador en respuesta a la oración de fe.

Las circunstancias pueden separarnos de todo amigo terrenal, pero ninguna circunstancia ni distancia puede separarnos del Consolador celestial. 

Dondequiera que estemos, dondequiera que vayamos, está siempre 

a nuestra diestra para apoyarnos, sostenernos y animarnos...

El Consolador es llamado el "Espíritu de verdad". Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. 

Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede

 hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira.

Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder sobre 

la mente. Induciendo a los hombres a adoptar normas falsas, tuerce el carácter.

Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error, y lo expulsa del alma. Por el Espíritu de verdad, obrando por la Palabra de Dios, es como Cristo subyuga a sí mismo a sus escogidos. (El Deseado de todas las gentes, págs. 622-625). 

EJ 174

AUDIO. https://youtu.be/s4lCJbXhPzo

 

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