miércoles, 17 de junio de 2026

17. LA ENSEÑANZA DE LOS NIÑOS. VI. EXALTAD A JESÚS “COMO EL MAESTRO SUPREMO”

Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no 

se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. (Marcos. 10:14).

Jesús conoce la carga del corazón de toda madre. Aquel cuya madre luchó con la pobreza y las privaciones simpatiza con toda madre apenada. El que hiciera un largo viaje para aliviar el corazón angustiado de una cananea, hará otro tanto por las madres de hoy.

El que devolvió a la viuda de Naín su único hijo, y en su agonía de la cruz se acordó de su propia madre, se conmueve hoy por el pesar de las madres. Él las consolará y auxiliará en toda aflicción y necesidad...

En los niños allegados a él, veía el Salvador a hombres y mujeres que serían un día 

herederos de su gracia y súbditos de su reino, y algunos, mártires por su causa. 

Sabía que aquellos niños le escucharían y le aceptarían por Redentor con mejor voluntad 

que los adultos, muchos de los cuales eran sabios según el mundo, pero duros de corazón.

Al enseñarles, se colocaba al nivel de ellos. Él, la Majestad de los cielos, respondía a sus preguntas y simplificaba sus importantes lecciones para que las comprendiera su inteligencia infantil. Plantaba en la mente de ellos la semilla de la verdad, que años después brotaría y llevaría fruto para vida eterna.

Al decir Jesús a sus discípulos que no impidieran a los niños acercarse a él, hablaba a sus seguidores de todos los siglos, es decir, a los dirigentes de la iglesia: ministros, ancianos, diáconos, y todo cristiano. Jesús atrae a los niños, y nos manda que los dejemos venir; como si nos dijera: Vendrán, si no se lo impides...

Mientras el Espíritu Santo influye en los corazones de los niños, colaborad en su obra. Enseñadles que el Salvador lo llama, y que nada le alegra tanto como verlos entregarse a él en la flor y lozanía de su edad.

El Salvador mira con infinita ternura las almas que compró con su sangre. Pertenecen a su amor. Las mira con indecible cariño. Su corazón anhela alcanzar, no sólo a los mejor educados y atractivos, sino también a los que por herencia y descuido presentan rasgos de carácter poco lisonjeros.

Muchos padres no comprenden cuán responsables son de estos rasgos en sus hijos... Pero Jesús mira a estos niños con compasión. Sabe seguir el rastro desde la causa al efecto. El obrero cristiano puede ser instrumento de Cristo para atraer al Salvador a estas criaturas imperfectas y extraviadas.

Con prudencia y tacto puede granjearse su cariño, puede infundirles ánimo y esperanza, y mediante la gracia de Cristo puede ver como su carácter se transforma, de modo que resulte posible decir con respecto a ellos: "De los tales es el reino de Dios". (El ministerio de curación, págs. 27-28). EJ 177

AUDIO. https://youtu.be/Ai5qAeRLVUc

 

martes, 16 de junio de 2026

16. EL INVESTIGADOR HUMILDE, PUEDE APRENDER. VI. EXALTAD A JESÚS “COMO EL MAESTRO SUPREMO”

Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. (Salmo 25:4).

La revelación no es la creación ni la invención de algo nuevo, sino la manifestación 

de algo que, antes que fuera revelado, era desconocido para los seres humanos.

Las grandes y eternas verdades contenidas en el Evangelio, son reveladas mediante

 la investigación diligente y la humillación de nuestro ser delante de Dios. 

Tenemos un Maestro divino que guía la mente del humilde buscador de la verdad; y mediante la dirección del Espíritu Santo recibe la revelación de las verdades de la Palabra. Y ningún conocimiento de la verdad puede ser más acertado y eficiente que cuando se es conducido así a toda verdad.

Mediante la impartición del Espíritu Santo comprenderemos la Palabra de Dios. Se nos amonesta a buscar la verdad como si estuviéramos buscando un tesoro escondido.

El Señor abre el entendimiento del investigador honesto. El Espíritu Santo capacita la mente para comprender las realidades de la revelación, y de ese modo la luz divina se comunica con el alma.

En esto consiste el abrir los ojos para contemplar el tesoro genuino y así la mente se aferra a las glorias de un mundo mejor. El alma desea ardientemente la excelencia de Jesucristo. (Manuscrito 59, 1906).

Jesús fue el Maestro más singular que el mundo jamás conociera. Presentaba la verdad mediante declaraciones claras y convincentes, y las ilustraciones que utilizaba eran de un carácter puro y elevado.

Nunca mezclaba símbolos y figuras vulgares con su instrucción divina, ni trataba de satisfacer la curiosidad de la gente ni de complacer a quienes sólo escuchan para entretenerse.

Nunca rebajó la verdad al nivel de lo común... Sus palabras eran del carácter más puro y elevado... No humilló la verdad para ir al encuentro del hombre en su condición caída, ni rebajó la norma de la justicia para adaptarla a su degradación; pero se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz, para poder salvar así a la raza que había sido degradada por la transgresión. 

No tenía el propósito de abolir la ley de Dios con su muerte, sino más bien de demostrar la inmutabilidad de sus sagradas pretensiones. Su propósito consistía en "magnificar la ley y 

engrandecerla", para que todo aquel que mirara a la cruz del Calvario con su Víctima levantada, viera el argumento incontestable de la verdad perfecta de la ley...

Rescató la verdad, aquella verdad eterna, de la compañía envilecedora del error, y le ordenó brillar con todo su fulgor y lustre celestial. Enalteció la verdad para que, a la manera de la luz, iluminara la oscuridad moral del mundo...

 Jesús restauró el carácter real de la verdad que había sido echada por tierra y la invistió de su verdadera importancia y dignidad. Cristo mismo era la verdad y la vida. (Review and Herald, 6 de agosto, 1895). 

EJ 176

AUDIO. https://youtu.be/n7tkmXAfD5s

 

lunes, 15 de junio de 2026

15. EL MÉTODO DE ENSEÑANZA DE CRISTO. VI. EXALTAD A JESÚS “COMO EL MAESTRO SUPREMO”

¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina! (Isa. 52:7).

Que en todos los sermones y en cada estudio bíblico la gente perciba un claro "así dice Jehová " en cada punto de fe y en las doctrinas que apoyamos.

Este era el método que Cristo usaba al enseñar. Mientras le hablaba a la gente ellos preguntaban acerca del significado de lo que decía. Siempre estaba dispuesto a explicar sus palabras a los que andaban humildemente en busca de luz.

 Pero Cristo no daba lugar a la crítica ni a observaciones capciosas, ni debiéramos hacerlo nosotros. Cuando alguien trata de provocar una discusión acerca de puntos controversiales de doctrinas, dígasele que ese no es el propósito de la reunión.

Cuando conteste una pregunta, cerciórese de que los presentes captan la respuesta y quedan satisfechos. No pase por alto una pregunta pidiendo que la repitan más tarde. Examine su camino paso a paso y sepa cuánto terreno ha ganado. (6Testimonies 69).

Debemos hablar la verdad en privado y en público, presentando cada argumento y destacando cada tema de peso infinito, con el propósito de atraer a los hombres al Salvador levantado en la cruenta cruz.

Dios desea que cada ser humano llegue a la vida eterna. Note cómo a través de toda la Palabra de Dios se manifiesta un espíritu de urgencia, de implorar a hombres y mujeres que acudan a Cristo, de no ceder a los apetitos y pasiones que corrompen el alma.

Debemos insistir con todas nuestras fuerzas que miren a Jesús y acepten su vida de abnegación y sacrificio. Mostremos a la gente que esperamos que ellos traigan gozo al corazón de Cristo utilizando cada uno de sus dones para honrar su nombre...

Úsese mucho tiempo en oración y en un examen minucioso de la Palabra, Que todos atesoren en sus propias almas los verdaderos conceptos de la fe al creer que el Espíritu Santo les será impartido porque realmente tienen hambre y sed de justicia. 

Enséñenles cómo someterse a Dios, cómo creer, cómo reclamar sus promesas. 

Que el profundo amor de Dios se exprese mediante palabras de ánimo y de intercesión.

Debe haber una mayor lucha con Dios en favor de la salvación de las almas. Trabajen desinteresadamente, decididamente, con espíritu de tenacidad. Insistan para que las almas acudan a la cena de bodas del Cordero. Hay que orar más, creer y recibir más, y debe haber una mayor colaboración con Dios...

La gente debe convencerse acerca de la maldad del pecado. Los ojos de los transgresores deben ser iluminados. Cuenten la historia de su amor todos los que hayan sido atraídos a Cristo.

 Haga cuanto pueda en el nombre del Señor, toda persona que haya experimentado 

en su propia alma el poder transformador de Cristo. (Id, págs. 65-66). EJ 175

AUDIO. https://youtu.be/nGLunN3leqw

 

domingo, 14 de junio de 2026

14. EL ESPÍRITU SANTO, DADO PARA ENSEÑARNOS. VI. EXALTAD A JESÚS “COMO EL MAESTRO SUPREMO”

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16:13).

Antes de ofrecerse como víctima para el sacrificio, Cristo buscó el don más esencial y completo que pudiese otorgar a sus seguidores, un don que pusiese a su alcance los ilimitados recursos de la gracia.

"Yo rogaré al Padre -dijo-, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: pero vosotros le conocéis; porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros" (Juan 14:16-18).

Antes de esto, el Espíritu había estado en el mundo; desde el mismo principio de la obra de redención había estado moviendo los corazones humanos. Pero mientras Cristo estaba en la tierra, los discípulos no habían deseado otro ayudador. Y antes de verse privados de su presencia no sentirían su necesidad del Espíritu, pero entonces vendría.

El Espíritu Santo es el representante de Cristo, pero despojado de la personalidad humana e independiente de ella. Estorbado por la humanidad, Cristo no podía estar en todo lugar personalmente. 

Por lo tanto, convenía a sus discípulos que fuese al Padre 

y enviase al Espíritu como su sucesor en la tierra.

Nadie podría entonces tener ventaja por su situación o su contacto personal con Cristo. Por el Espíritu, el Salvador sería accesible a todos. En este sentido, estaría más cerca de ellos que si no hubiese ascendido a lo alto...

En toda ocasión y lugar, en todas las tristezas y aflicciones, cuando la perspectiva parece sombría y el futuro nos deja perplejos y nos sentimos impotentes y solos, se envía el Consolador en respuesta a la oración de fe.

Las circunstancias pueden separarnos de todo amigo terrenal, pero ninguna circunstancia ni distancia puede separarnos del Consolador celestial. 

Dondequiera que estemos, dondequiera que vayamos, está siempre 

a nuestra diestra para apoyarnos, sostenernos y animarnos...

El Consolador es llamado el "Espíritu de verdad". Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. 

Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede

 hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira.

Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder sobre 

la mente. Induciendo a los hombres a adoptar normas falsas, tuerce el carácter.

Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error, y lo expulsa del alma. Por el Espíritu de verdad, obrando por la Palabra de Dios, es como Cristo subyuga a sí mismo a sus escogidos. (El Deseado de todas las gentes, págs. 622-625). 

EJ 174

AUDIO. https://youtu.be/s4lCJbXhPzo

 

sábado, 13 de junio de 2026

13. CONOCER A DIOS ES OBEDECERLE. VI. EXALTAD A JESÚS “COMO EL MAESTRO SUPREMO”

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me

 amáis, guardad mis mandamientos. (Juan 14:14-15).

"En mi nombre", ordenó Cristo a sus discípulos que orasen. En el nombre de Cristo han de permanecer delante de Dios. Por el valor del sacrificio hecho por ellos, son estimables a los ojos del Señor.

A causa de la imputada justicia de Cristo, son tenidos por preciosos. Por causa de Cristo, el Señor perdona a los que le temen. No ve en ellos la vileza del pecador. Reconoce en ellos la semejanza de su Hijo en quien creen.

El Señor se chasquea cuando su pueblo se tiene en estima demasiado baja. 

Desea que su heredad escogida se estime según el valor que él le ha atribuido. 

Dios la quería; de lo contrario no hubiera mandado a su Hijo a una 

empresa tan costosa para redimirla. Tiene empleo para ella y le agrada 

cuando le dirige las más elevadas demandas a fin de glorificar su nombre. Puede esperar grandes cosas si tiene fe en sus promesas.

Pero orar en nombre de Cristo significa mucho. Significa que hemos de aceptar su carácter, manifestar su espíritu y, realizar sus obras. La promesa del Salvador se nos da bajo cierta condición. 

"Si me amáis -dice-, guardad mis mandamientos". Él salva a los hombres no en 

el pecado, sino del pecado; y los que le aman mostrarán su amor obedeciéndole.

Toda verdadera obediencia proviene del corazón. La de Cristo procedía del corazón. Y si nosotros consentimos, se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad, que cuando le obedezcamos

 estaremos tan sólo ejecutando nuestros propios impulsos. La voluntad, 

refinada y santificada, hallará su más alto deleite en servirle.

Cuando conozcamos a Dios como es nuestro privilegio conocerle, nuestra vida será una vida de continua obediencia. Si apreciamos el carácter de Cristo y tenemos comunión con Dios, el pecado llegará a sernos odioso.

Así como Cristo; vivió la ley en la humanidad, podemos vivirla nosotros si tan sólo nos asimos del Fuerte para obtener fortaleza. Pero no hemos de colocar la responsabilidad de nuestro deber en otros, y esperar que ellos nos digan lo que debemos hacer.

No podemos depender de la humanidad para obtener consejos. El Señor 

nos enseñará nuestro deber tan voluntariamente como a alguna otra persona.

Si acudimos a él con fe, nos dirá sus misterios a nosotros personalmente. Nuestro corazón arderá con

 frecuencia en nosotros mismos cuando él se ponga en comunión con nosotros como lo hizo con Enoc.

Los que decidan no hacer, en ningún ramo, algo que desagrade a Dios, 

sabrán, después de presentarle su caso, exactamente qué conducta seguir.

Y recibirán no solamente sabiduría, sino fuerza. Se les impartirá poder para obedecer, 

para servir, según lo prometió Cristo. (El Deseado de todas las gentes, págs. 621-622). EJ 173

AUDIO. https://youtu.be/XVcxm7rO7GQ


viernes, 12 de junio de 2026

12. LA ENSEÑANZA DE CRISTO ABARCÓ AL MUNDO. VI. EXALTAD A JESÚS “COMO EL MAESTRO SUPREMO”

Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina. (Mat. 7:28).

No se ocupó de teorías abstractas, sino de lo que es indispensable para el desarrollo del carácter; de lo que ampliará la aptitud del hombre para conocer a Dios y aumentará su poder para hacer bien. Habló de las verdades que se refieren a la conducta de la vida, y que unen al hombre con la eternidad.

En vez de inducir al pueblo a estudiar las teorías humanas acerca de Dios, su Palabra, o sus obras, le enseñó a contemplarlo según se manifiesta en sus obras, en su Palabra y por medio de sus providencias. Puso sus mentes en contacto con la mente del Ser Infinito. 

“Y la gente se admiraba de cómo les enseñaba, 

porque hablaba con plena autoridad”. (Luc. 4:32DHH).

Nunca antes habló otro que tuviera tal poder para despertar el pensamiento, 

encender la aspiración y suscitar cada aptitud del cuerpo, la mente y el alma.

La enseñanza de Cristo, lo mismo que su simpatía, abarcaba al mundo. Nunca podrá haber una circunstancia de la vida, una crisis de la experiencia humana que no haya sido prevista en su enseñanza, y para la cual no tengan una lección sus principios.

Las palabras del Príncipe de los maestros serán una guía para sus colaboradores, hasta el fin del tiempo... Tenía en vista las necesidades de toda la humanidad. Ante su mente estaban desplegadas todas las escenas de esfuerzo y progreso humanos, de tentación y conflicto, de perplejidad y peligro. Conocía todos los corazones, todos los hogares, todos los placeres, los gozos y las aspiraciones.

No sólo hablaba para toda la humanidad, sino a ella, Su mensaje era proclamado al niñito, en la alegría de la mañana de su vida; al corazón ansioso e inquieto de la juventud; a los hombres, en la plenitud de sus años, que llevaban la carga de la responsabilidad y el cuidado; a los ancianos, en su debilidad y cansancio; su mensaje era dirigido a todos; a todo ser humano, de todo país y época.

Su enseñanza abarcaba las cosas del tiempo y las de la eternidad, las cosas visibles en su relación 

con las invisibles, los incidentes pasajeros de la vida común, y los solemnes sucesos de la vida futura.

Establecía la verdadera relación de las cosas de esta vida, como subordinadas a las de interés eterno, pero no ignoraba su importancia. Enseñaba que el cielo y la tierra están ligados y que el conocimiento de la verdad divina prepara mejor al hombre para desempeñar los deberes de la vida diaria.

Para él, nada carecía de propósito. Los juegos del niño, los trabajos del hombre, los placeres, cuidados y dolores de la vida, eran medios que respondían a un fin: la revelación de Dios para la elevación de la humanidad. (La educación, págs. 77-78). EJ 172

AUDIO. https://youtu.be/2zzF9sSwlZk

 

jueves, 11 de junio de 2026

11. APRENDED DEL MAESTRO DIVINO. VI. EXALTAD A JESÚS “COMO EL MAESTRO SUPREMO”

 

Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los 

afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. (Mal. 3:3).

Este es el procedimiento, el sistema de afinación y purificación que llevará a cabo el Señor de los ejércitos. Es una tarea muy angustiosa para el alma, pero la basura y las impurezas degradantes se pueden quitar únicamente mediante este procedimiento.

 Todas nuestras pruebas son necesarias para acercarnos a nuestro Padre celestial, en obediencia a su voluntad, para que le podamos traer al Señor una ofrenda en justicia. A cada uno de nosotros el Señor nos ha dotado con aptitudes y talentos que debemos perfeccionar. 

Necesitamos una experiencia nueva y viviente con la ley divina, si hemos de hacer la voluntad de Dios. Ninguna cantidad de experiencia pasada bastará para el presente, ni nos fortalecerá para vencer las dificultades en nuestro camino. Para salir victoriosos es indispensable que obtengamos nueva gracia y fuerzas frescas cada día.

Rara vez somos colocados dos veces en la misma situación, en todo sentido. Para cumplir cierta tarea, cada uno tiene su propia experiencia, única en naturaleza y circunstancia. Dios tiene una tarea que cumplir, un propósito en la vida de cada uno y de todos nosotros.

Cada acto, por pequeño que sea, tiene su lugar en la experiencia de nuestra vida. 

Continuamente necesitamos la luz y la experiencia que provienen de Dios.

Todos las necesitamos, y Dios está más que dispuesto a concedérnoslas si tan sólo las queremos recibir. Él no ha cerrado las ventanas de los cielos a nuestras oraciones, pero hay quienes se han sentido satisfechos con pasar de largo sin recibir la ayuda divina que tanto necesitan...

Hoy, como en ninguna otra época de nuestra vida, necesitamos aprender de nuestro Maestro divino. Y mientras mayor sea la experiencia que obtengamos, mientras más nos acerquemos a la pura luz del cielo, mejor discerniremos dentro de nosotros lo que necesita reformarse.

 Si procuráramos el consejo de Dios y siguiéramos adelante en obediencia 

y fe, todos podríamos realizar una buena obra de bendición para los demás. 

La senda de los justos es un camino progresivo, que va de 

fuerza en fuerza, de gracia en gracia y de gloria en gloria.

La iluminación divina aumentará cada vez más manteniéndose a un paso que corresponda con nuestro movimiento de avance, y calificándonos para confrontar las responsabilidades y emergencias que aparezcan delante de nosotros.

La verdadera piedad se difunde y se comunica. El salmista dice: "No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; he publicado tu fidelidad y tu salvación; no oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea" (Sal. 40:10).

Dondequiera que esté el amor de Dios siempre habrá un deseo de expresarle. 

Es difícil que nosotros nos sometamos a la crucifixión del yo...

Es posible que seamos convertidos y transformados cabalmente, y que de veras seamos hijos de Dios, gozando no sólo del conocimiento de su verdad, sino conduciendo a otros, mediante nuestro ejemplo, por el mismo sendero de obediencia humilde y consagración. 

(Review and Herald, 22 de junio, 1886). EJ 171

AUDIO. https://youtu.be/QFj_SH6a1Zg