¡Cuán
hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que
anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del
que dice a Sion: ¡Tu Dios reina! (Isa. 52:7).
Que
en todos los sermones y en cada estudio bíblico la gente perciba un claro
"así dice Jehová " en cada punto de fe y en las doctrinas que
apoyamos.
Este era el método que
Cristo usaba al enseñar. Mientras le hablaba a la gente ellos preguntaban
acerca del significado de lo que decía. Siempre estaba dispuesto a explicar sus
palabras a los que andaban humildemente en busca de luz.
Pero Cristo no daba lugar a la crítica ni a
observaciones capciosas, ni debiéramos hacerlo nosotros. Cuando alguien trata
de provocar una discusión acerca de puntos controversiales de doctrinas,
dígasele que ese no es el propósito de la reunión.
Cuando conteste una
pregunta, cerciórese de que los presentes captan la respuesta y quedan
satisfechos. No pase por alto una pregunta pidiendo que la repitan más tarde.
Examine su camino paso a paso y sepa cuánto terreno ha ganado. (6Testimonies 69).
Debemos hablar la verdad en privado y en público, presentando
cada argumento y destacando cada tema de peso infinito, con el propósito de
atraer a los hombres al Salvador levantado en la cruenta cruz.
Dios desea que cada
ser humano llegue a la vida eterna. Note cómo a través de toda la Palabra de
Dios se manifiesta un espíritu de urgencia, de implorar a hombres y mujeres que
acudan a Cristo, de no ceder a los apetitos y pasiones que corrompen el alma.
Debemos insistir con todas nuestras fuerzas que miren a Jesús y
acepten su vida de abnegación y sacrificio. Mostremos a la gente que esperamos
que ellos traigan gozo al corazón de Cristo utilizando cada uno de sus dones
para honrar su nombre...
Úsese mucho tiempo en oración y en un examen minucioso de la
Palabra, Que todos atesoren en sus propias almas los verdaderos conceptos de la
fe al creer que el Espíritu Santo les será impartido porque realmente tienen
hambre y sed de justicia.
Enséñenles cómo someterse a Dios, cómo creer, cómo reclamar sus promesas.
Que el profundo amor
de Dios se exprese mediante palabras de ánimo y de intercesión.
Debe haber una mayor
lucha con Dios en favor de la salvación de las almas. Trabajen
desinteresadamente, decididamente, con espíritu de tenacidad. Insistan para que
las almas acudan a la cena de bodas del Cordero. Hay que orar más, creer y
recibir más, y debe haber una mayor colaboración con Dios...
La
gente debe convencerse acerca de la maldad del pecado. Los ojos de los
transgresores deben ser iluminados. Cuenten la historia de su amor todos los
que hayan sido atraídos a Cristo.
Haga cuanto pueda en el nombre del Señor, toda persona que haya experimentado
en su propia alma el poder transformador de
Cristo. (Id, págs. 65-66). EJ 175
AUDIO. https://youtu.be/nGLunN3leqw
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